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Gramáticas de la creación

Nos encontramos ahora en posición de sugerir una definición preliminar de “creación”. El acto creativo y aquello que engendra se caracteriza por dos atributos primarios. Es una afirmación de libertad; es integralmente libre. Su existencia comporta implícita y explícitamente la alternativa a la no existencia; podría no haber sido. Las numerosas ocasiones en que los artistas y los pensadores proclaman que “no tenían elección”, que estaban atrapados por una necesidad irresistible de crear esta o esa obra, de seguir tal o cual línea o constructo de pensamiento, es retórica. Esta retórica puede tener motivos psicológicos absolutamente legítimos; puede nacer de una estrategia válida para potenciar la introspección. Pero, como mucho, se reducen a un ademán apologético. Toda forma de creación auténtica y consecuente procede de la libertad concomitante de no ser, de no haber llegado al ser (o, como veremos, lo que habría podido ser en otra parte o completamente diferente). De ahí que “creación”, si se entiende y experimenta adecuadamente, es otra palabra para “libertad”, para el fiat o para el “sea”, que no tiene significado sino por su virtualmente tautológica relación con el “no sea”. Solamente por su gratuidad hacia el ser –el ser es siempre un don- el artista, el poeta, el compositor, pueden ser calificados de “divinos” y su práctica juzgada análoga a la del primer Creador.

El segundo atributo cardinal de la creación consiste en una inclusión aparentemente paradójica: la obra creada nos declara, con mayor o menor evidencia, que podría no haber sido o que podría haber sido de otra manera. Los seres formados albergan el recuerdo, la posibilidad siempre presente de lo increado (lo “no nato”). El signo externo de esta cohabitación esencial (quasi Nulla) es la presencia de imperfecciones incluso en las realizaciones estéticas más acabadas. El desajuste más o menos sutil del patrón está tejido en la propia alfombra; el arquitecto viola el canon formal del templo griego, dando paso a un error en el volumen o en la colocación de las columnas. La perfección, en el caso de que se alcanzara, conlleva la muerte. La precedencia y la constante potencialidad del no-ser es la que confiere a la creación su carácter prodigioso de “dado” y su verdad vulnerable. Por ello la “creación” ofrece para si la definición de aquello que es libertad afirmada y que incluye o expresa en su encarnación la presencia de lo que está ausente o de aquello que podría haber sido radicalmente otro. La abstracción hace que este postulado sea oscuro. La claridad y reconocer su familiaridad descansan en su aplicación.

La música es silencio interrumpido. Cada nota que nace y luego desaparece permanece en diálogo con el silencio.

Georges Steiner, Gramáticas de la creación. Madrid: Siruela, 2001. (pág. 136-7)

Giacometti_Burri_1960Alberto Giacometti  (Rene Burri, 1960)


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