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La concisión en Brancusi

6 jun 2015

La simplicité est la complexité résolue1

En 1908 Constantin Brancusi realiza una escultura que todavía podemos considerar “realista”, La cabeza del niño durmiendo. En esta pieza de mármol blanco de reducidas dimensiones se trabajan los rasgos mínimos para el reconocimiento de un rostro infantil con la cabeza recostada. Posteriormente, desde 1909 hasta 1933, el trabajo con la forma ovoide apoyada sobre una superficie horizontal se convierte en una de las obsesiones principales del escultor rumano. Esta restricción formal conllevó que en 1909 viese la luz su primera Musa dormida, realizada en mármol blanco, trabajando hasta 1917 en este tema con diferentes materiales pétreos y fundición de bronce. Resulta curioso atender, sin embargo, a una obra previa claramente más naturalista titulada Baronesa, también de 1909, en la cual representa a la que siempre sería su modelo para Musa dormida Renée Irana Frachon.

Se tiene constancia de que el escultor rumano se circunscribió a esta forma ovoide por considerar que al estar generada por el juego de dos tensiones contrapuestas perpendiculares podía responder mejor que una esfera –basada en una tensión única central- al encuentro entre una forma espiritual absoluta y una realidad humana:

From 1909 to 1928 –even until 1933- one of Constantin Brancusi’s obsessions was the ovoid form.

In 1909, with Sleeping Muse, he launched into the exploitation of the dogmatically pure form of the ovoid. The ideal representation of the sphere –its absolute form- plunged into the vibrant current of the world, is caught by tormenting, deforming life forces. The ovoid thus derives from the immersion of the sphere in the river of primeval, untrameled life. The difference between the sphere and its ovoid projection is similar to that between being and existence. The sphere is to being as the ovoid is to existence. It was inevitable that Brancusi, preoccupied only by pure forms, should be captivated by the ovoid, with its self-evident cosmological flavor, rather than by the sphere, which belongs to the domain of abstraction2.

Brancusi 1

El trabajo constante con esta forma, en un proceso continuo de depuración formal, le llevó posteriormente a extender su reflexión sobre otros temas: Prometeo (1911), Dánae (1913), El primer lloro (1914-1915), Cabeza de niño (1917), Escultura para la ceguera (1920), El comienzo del mundo (1916-1924) o El recién nacido (1915-1928), todas ellas formas ovoides acostadas sobre una peana más o menos presente.

Vemos que en un proceso de aproximadamente 20 años, se desarrolla una importante reflexión sobre una forma canónica previa establecida desde una intencionalidad particular que responde exclusivamente al deseo de un control sobre la forma, algo que como el propio Brancusi declara le condujo hasta la sencillez de lo esencial:

Simplicity is not an end in art, but one arrives at simplicity in spite of oneself, in approaching the real sense of things. Simplicity is complexity itself, and one has to be nourished by its essence in order to understand its value. (Constantin Brancusi, The essence of things, Tate publishing, Londres, 2004)3

Brancusi 2

Resulta muy interesante en este aforismo atender a una tajante afirmación por parte del escultor: La sencillez conlleva complejidad, y uno debe haberse alimentado previamente de su esencia para poder entender su valor. La sencillez como resultado complejo de un intenso proceso de depuración formal, alejada de mecanismos simplificadores. Y el reconocimiento y puesta en valor de la sencillez también como algo para lo que hay que estar preparado.

Brancusi 3

1. La sencillez es la resolución de la complejidad. (Gale, Matthew y Carmen Giménez. Constantin Brancusi. The essence of things. London: Tate Publishing, 2004)

2. Desde 1909 hasta 1928 –incluso hasta 1933- una de las obsesiones de Brancusi fue la forma ovoidea.

En 1909, con Sleeping Muse, se lanzó a la explotación de la forma dogmáticamente pura del ovoide. La representación ideal de la esfera –su forma absoluta- sumida en la actual dinámica del mundo, tomada por atormentadas, deformantes fuerzas de la vida. El ovoide deriva de la inmersión de la esfera en el río de la primitiva, ilimitada vida. La diferencia entre la esfera y su proyección ovoidea es similar a la que se encuentra entre ser y existencia. Fue inevitable que Brancusi, preocupado sólo por formas puras, se viera cautivado por el ovoide, con su auto-evidente sabor cosmológico, más que por la esfera, que pertenece al dominio de la abstracción. (Radu, Varia. Brancusi. New York: Universe publishing, Rizzoli International Publications, Inc., 1965)

3. La sencillez no constituye una finalidad en el arte, pero uno llega a ella a pesar de uno mismo, aproximándose al sentido real de las cosas. La sencillez conlleva complejidad, y uno debe haberse alimentado previamente de su esencia para poder entender su valor. (Gale, Matthew y Carmen Giménez. Constantin Brancusi. The essence of things. London: Tate Publishing, 2004)

 

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